Alexander Payne y su conexión española, los diarios de Cecil Beaton, esa película de Paul Mescal y, sobre todo, cuando acecha la maldad

Alexander Payne, director de Los que se quedan, estudió de joven en Salamanca con los monjes carmelitas y es un gran admirador de Luis García Berlanga, al que descubrió en esa época. El director de Nebraska destaca El verdugo (1963), pero su película de este año, ambientada en un prestigioso colegio americano durante las Navidades de 1970, enlaza con la maravillosa Plácido (1961), una auténtica obra maestra también ambientada en las Navidades, con unos personajes inolvidables (esa Viviana, la hermana del dentista, interpretada por Mary Alda o la gran Julia Delgado Caro genial como la vecina que se toma muy en serio eso de poner “un pobre, un viejecito o una artista” en su mesa de Nochebuena). Plácido fue la segunda película española nominada al Oscar en la categoría de Película Internacional tras La venganza (1958).

Se publica el libro My Fair Lady. Diario de rodaje (Hatari Books), donde el fotógrafo, escritor, pintor y diseñador de vestuario y decorados en teatro, ópera y cine Cecil Beaton (1904-1980) recoge sus impresiones en forma de diario del tiempo que pasó en Hollywood trabajando en el musical de George Cukor protagonizado por Audrey Hepburn y Rex Harrison. Una gozada donde el muy inglés Cecil no se muerde la lengua (“En la cena me he sentado junto a Norma Shearer y me he quedado maravillado al pensar que esta señora alguna vez haya podido ser una estrella de cine”) y nos cuenta anécdotas maravillosas, como esa de cierto actor inglés que dijo: “te mudas aquí (Hollywood), te echas una siesta en la piscina bajo el sol y te despiertas para darte cuenta de que tienes sesenta y cinco años”.

“Nosotros no pintamos nada en el espacio”, exclama en Foe (Intruso) (2023) el actor del momento, el irlandés Paul Mescal. La película se ha estrenado en Prime Video y parece que la historia (otra más) de una pareja que vive aislada en una cabaña y de pronto un extraño llama a la puerta, no ha interesado demasiado. El director es el australiano Garth Davis, responsable de Lion (2016), aunque Foe (Intruso) no será demasiado recordada, salvo por las escenas de desnudos (“10 minutos incómodos en los que dices, está bien, tengo que estar relativamente desnudo frente a un grupo de extraños… desde la perspectiva de un actor, debes tratar eso de la misma manera que lo harías con cualquier otra escena”, ha dicho Mescal) y por la magnífica Saoirse Ronan que, recordemos, es la segunda actriz más joven en obtener una segunda nominación al Oscar (con 21 años), solo detrás de Angela Lansbury, que se llevó su segunda candidatura con 20.

Una de las películas de terror del año es la argentina Cuando acecha la maldad, que nadie debería perderse (aunque si eres muy impresionable mejor que te quedes en casa). Su director Demián Rugna no esconde en absoluto su pasión por el cine más bestia y gore. El cineasta tiene 44 años, y recuerda perfectamente dónde estaba cuando descubrió lo que quería hacer en su vida (y ha hecho en Cuando acecha la maldad). Fue en el cine viendo Viernes 13 (parte III) (1982), concretamente en la escena en que Jason Voorhees le aprieta la cabeza a una de sus víctimas hasta que los ojos salen disparados hacia el espectador. 

La polémica que se ha organizado a raíz de que la actriz Itziar Ituño participase en una manifestación de apoyo a los presos de la banda asesina ETA, debería quedar zanjada con estas palabras del periodista Chapu Apaolaza publicadas en ABC: “La realidad, tan cabrona, superpone imágenes y estos tipos (los políticos de Podemos y varios artistas que se ha solidarizado con la actriz) terminan quejándose porque retiren un contrato publicitario por las ideas de una mujer que apoya a los que le quitaban la vida a la gente por sus ideas. Comprendiendo lo que significa perder un contratillo, acaso entiendan lo que es perder el trabajo, la empresa, el pueblo, la tierra, tu padre, el futuro de tus hijos, la vida al fin y al cabo por decir lo que piensas, por pensar lo que piensas, porque parezca siquiera que piensas lo que piensas”.

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